Calzado Deportivo

 

EL PIE

El pie está constituido por 26 huesos, 33 articulaciones, 19 músculos, numerosos vasos sanguíneos, nervios y más de 100 tendones, que son principales responsables de que nuestros pies pueden realizar sus seis movimientos:

    • Flexión
    • Extensión
    • Aducción
    • Abducción
    • Pronación
    • Supinación

Gracias a su forma arqueada y especialmente articular los pies nos permiten mantener el apoyo necesario de todo el cuerpo al estar de pie, andando o corriendo, absorber y amortiguar las vibraciones y golpes que se producen a cada paso, y activar la circulación sanguínea al comprimirse por el peso del cuerpo a la vez contraerse al dar el paso.


¿QUÉ DEBO SABER A LA HORA DE ELEGIR MI CALZADO?


Podemos prescindir de muchas cosas, pero nunca de un buen calzado y menos si lo estamos empleando para hacer actividad física. Un calzado adecuado no puede pasar desapercibido, ya que cumple un papel importantísimo para nuestra salud.

    • Protege al pie de roces y abrasiones
    • Ejerce un efecto amortiguador entre éste y el suelo
    • Reduce el esfuerzo de los músculos y tendones
    • Facilita el agarre apropiado a las diferentes superficies de suelo.


¿CUÁL ES MI TIPO DE PIE?

 

  • Pie griego: El dedo gordo sobresale como el más largo siguiéndole el resto de los dedos en forma proporcional con respecto al largo de los mismos.
  • Pie egipcio: El dedo que sigue al gordo es el más largo, sobresaliendo con respecto a todos los demás.
  • Pie polinesio o cuadrado: Todos los dedos del pie presentan una uniformidad con respecto a su largo.

 


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¿CÓMO ES MI PISADA?

En la carrera a pie existen tres fases:

  • Impacto. El talón choca con el suelo.
  • Apoyo. La planta del pie está en contacto con el suelo.
  • Impulsión. Los dedos provocan el desplazamiento.

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Para averiguar qué tipo de pisada tenemos es tan fácil como coger cualquier calzado que hayamos usado y fijarnos en la principal zona de desgaste de la suela:

  • Pronador: Durante la segunda fase el pie se hunde hacia dentro. El pie pronador suele llevar asociado un aplanamiento de la bóveda o arco plantar. Hablamos entonces de pie plano.
  • Supinador: En este caso el hundimiento se produce hacia fuera. El pie supinador presenta poca movilidad con una bóveda plantar aumentada y el tobillo hacia fuera. En este caso hablamos de pie cavo.
  • Neutro: No se produce ningún hundimiento del pie, siendo el eje del desplazamiento lineal. El apoyo medio del pie ha de corresponder a   1/3 total del ancho de la huella plantar


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LAZADAS

 

Para muchos puede resultar una nimiedad, pero el “arte de la lazada” juega un papel mucho más importante del que nosotros pensamos. En muchas ocasiones culpamos a la zapatilla de algo que sería fácilmente evitable con otro tipo de lazada, adaptada a las necesidades de cada pie.

  • Lazadas comunes.

    La cruzada o en paralelo. Son la más empleadas

  • Lazadas de seguridad.

    Cuando por el motivo que sea, bien porque la horma es demasiado ancha o la zapatilla ligeramente larga y la holgura nos resulta incómoda, se usa el “sistema de estribo”, que permite apretar mucho más sin que oprima el pie.

  • Lazada para evitar presión sobre un punto específico

    Permite aislar el paso del sobre un punto del empeine evitando el dolor. Este sistema puede ayudarte a a evitar, en parte, tu pronación ( figura x )o supinación (figura x). De esta manera, al apretar tiraremos del refuerzo y con ello del pie.

  • Lazada para aumentar la flexibiidad en la fase de flexión

    Si tu ojetera está demasiado cerca de la zona de nacimiento de los dedos te recomendamos dejar los últimos libres ojetes y empezar desde los penúltimos. Así evitaras el “ahogamiento” de la parte anterior. Puedes aplicar el truco de la lazada de seguridad. Con este truco asegurarás bien el pie y evitarás que resbale dentro de la zapatilla

 

¿QUÉ ES UNA ZAPATILLA?

 

Para que no se te quede cara de póker cada vez que vas a comprar un calzado deportivo, vamos a intentar mostrarte cuales son las partes más importantes de una zapatilla y algunos  materiales de lo que se compone. Así no iréis a ciegas a la hora de elegir la parte más importante de vuestro equipo.

  • Puntera.

    Es la parte delantera de la zapatilla. Asegúrate de que hay suficientes espacio entre tú dedo más largo y el final de la zapatilla, así como la distancia entre la parte más alta del dedo y el tope superior de la misma.

  • Lengüeta.

    Cubre y protege la abertura de los cordones. Deben ser lo suficientemente gruesa para proteger la parte superior del pie de la presión de los cordones. Su longitud no debe rozar con la pierna a la altura del tobillo.

  • Contrafuerte.

    Es una lámina situada en el talón, que aporta estabilidad a la zona posterior del pie. Un contrafuerte externo más firme, de goma o de plástico, sirve como refuerzo para el contrafuerte del tacón. Una extensión interna del contrafuerte puede sumar una mayor estabilidad.

  • Mediasuela.

    Es el material resistente entre la parte superior del calzado y la suela propiamente dicha. El tipo de material más empleado en la fabricación de esta mediasuela es un compuesto basado en un copolímero de Etileno Acetato de Vinilo. Más comúnmente conocido como EVA, es una espuma con microburbujas que permite que el material sea ligero, con propiedades elásticas y de gran resistencia mecánica respecto de su densidad.

  • Estabilizador.

    Dispositivo de estabilidad que reduce la pronación. Este tipo de dispositivos se encuentran localizados siempre en la mediasuela de la zapatilla entre el arco plantar y el talón.

  • Cordones.

    Los cordones no deben ser demasiado largos y resbaladizos. Si lo son, córtalos y usa algo que los bloquee.

  • Suela.

    Es la parte del calzado que contacta directamente con terreno. Debe reunir cuatro características: adherencia, amortiguación, estabilidad y durabilidad. También deber tener un efecto aislante del frio y repelente del agua. Los materiales utilizados generalmente son goma y materiales plásticos. Estos deben reunir cualidades como elasticidad, dureza, rebote, compresión, resistencia a la abrasión y densidad.

  • Cuña.

    Es la parte que levanta el talón para evitar lesiones en el tendón. A veces es de mayor densidad que la mediasuela, evitando así en parte la deformación lateral.

  • Horma.

    Este elemento determina la forma y el tamaño del zapato. Podemos distinguir entre horma recta y horma curva. La horma recta proporciona un control sobre la pronación del pie y facilita un apoyo en la parte interna, bajo el arco plantar. Este calzado está indicado para personas que presentan una pronación exagerada. La curva se aconseja se aconseja sin embargo a aquellos que presentan una tendencia a la supinación, o bien con pies rígidos de arco plantar elevado, ofreciendo un soporte mayor en la zona externa del pie. Son más ligeros y flexibles que los de horma recta. Los pies normales se adaptan mejor a calzados ligeramente curvados o semicurvados. Estos se denominan de horma mixta.


CRITERIOS DE SELECCIÓN

 

A la hora de elegir correctamente tu calzado presta especial atención a los siguientes aspectos:

    • Amortiguación (EVA)
    • Estabilidad
    • Transpiración
    • Experiencias anteriores. Posibles lesiones.
    • Flexibilidad
    • Duración
    • Marca
    • Peso
    • Tipo de terreno

¿CUÁNDO DEBO JUBILAR MIS ZAPATILLAS?

 

Aunque las cuides con mucho cariño, tus zapatillas no pueden durarte toda la vida. No sigas utilizando las deportivas último modelo que te compraste hace tres años porque te costaron un pastón y sientes que tiene que amortizarlas. El calzado es salud y como tal debes saber cuándo debes deshacerte de algo que puede llegar a ocasionarte lesiones importantes.  Los motivos que te deben llevar a ello son:

  • Endurecimiento de la suela. Con el tiempo y el uso los materiales van endureciéndose, perdiendo por lo tanto sus cualidades amortiguadoras.
  • Deformación de la zapatilla. A medida que la usas tu zapatilla va perdiendo su forma original, deformándose en función de tu pisada. Debes cambiarla antes de que pierda su efecto de sujeción.
  • Rotura de las costuras y desgarro del tejido. Es evidente que cuando llevas la zapatilla como colador no te queda más cambiarla.
     

 

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LA ELECCIÓN DEL CALZADO DEPORTIVO

 

Todo lo bueno requiere su tiempo. Por eso,  te recomendamos que el día que acudas a comprarte tu calzado deportivo lo hagas sin prisas. Si no analizas bien el calzado y no te lo pruebas es muy probable que te lleves una gran decepción en cuanto lo estrenes. Las tallas varían de una marca a otra y del calzado habitual  al deportivo.  Por lo tanto nuestro consejo es que, teniendo en cuenta todo lo comentado hasta ahora, busques un calzado que se adapte a tus características. Pruébate varios números, camina o pregunta a la persona que esté en la tienda, en definitiva, tómate tu tiempo.

  • Es conveniente que te pruebes el calzado con el calcetín que luego vayas a emplear durante la práctica de la actividad física.
  • La zapatilla no debe apretarte ni deben aparecer arrugas por ser excesivamente anchos.
  • Los dedos deben flexionarse con facilidad, permitiendo rascar cómodamente la plantilla.
  • El talón y el empeine serán cómodos y ajustados al contrafuerte.

 

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EL USO Y CONSEVACIÓN DEL CALZADO

 

Cuando laves tu calzado no debes dejarlo secando al sol o cerca del radiador.  Con esta acción favorecerás el que la piel se vuelva más rígida. Debes evitar también que permanezca en lugares donde se alcancen altas temperaturas, ya que ello conducirá al deterioro de la mediasuela.
Cuando lo utilices intentan guardarlo con los cordones desabrochados y con polvos de talco absorbentes en su interior.

 

ME DUELE…

 

Son innumerables los estudios que demuestran que un buen calzado evita lesiones en el pie y consecuentemente en las rodillas, cadera, columna, etc. Aquí te presentamos las  lesiones más comunes en pies y rodillas íntimamente relacionadas con una mala elección del calzado deportivo o simplemente de un uso inapropiado de este.

En líneas generales los tres principales motivos por los que se producen la aparición de lesiones son:

  • Alteraciones estructurales del aparato locomotor
  • Errores en la práctica
  • Errores en el material deportivo

 

DEDOS DEL PIE ARCO Y PLANTA TALÓN

 

PARTE MEDIA DEL PIE PARTE DELANTERA DEL PIE RODILLAS

 

DEDOS DE MARTILLO

Consiste en una deformidad en la que uno o más dedos del pie se flexionan y encorvan adquiriendo la apariencia de una garra.

Origen
Su aparición puede deberse a un desbalance del músculo/tendón por cambio estructurales, un calzado inapropiado, trauma o fractura, o por herencia.

Incidencias
En la infancia por una anormalidad hereditaria en la articulación y en edad adulta por una calzado inadecuado, principalmente tacones altos.

Síntomas
Curvatura del dedo y aparición de ojo de pescado (heloma) en la parte prominente de una flexión que ocasiona un intenso dolor.

Pruebas
Se reconoce fácilmente

Tratamiento
Principalmente utilizando el calzado apropiado. También puede tratarse con medicamentos inyectados (lidocaína o cortisona) y con platillas, parches o cojines especiales. En los casos más graves se recurre a cirugía (artroplastia o artrodesis) con anestesia local.

Prevención
Se recomienda utilizar un calzado apropiado, evitar tacones altos y puntiagudos.

 

JUANETES

Consiste en una inflamación dolorosa que normalmente ocurre en la cabeza de uno de los huesos metatarsiales del dedo gordo o meñique del pie.

Origen
Se produce al desplazarse el hueso o tejido de la articulación del dedo grande, forzando el dido a doblarse hacia los otros y creando un bulto en el hueso.
Este problema se deriva de heridas en el pie, desórdenes musculares o deficiencias congénitas.

Incidencias
Se suele dar desde la infancia al heredar el mismo tipo de pie. También se da en personas con pies planos o arcos del pie bajos, pacientes artríticos o con enfermedades inflamatorias en las articulaciones.

Síntomas
Desarrollo de un bulto firme en el borde externo del pie; enrojecimiento, hinchazón o dolor en o cerca de la articulación metatarsofalángica; callos e irritaciones; movimientos  limitados o doloroso del dedo gordo.

Pruebas
Se reconoce fácilmente.

Tratamiento
Suelen aplicarse acolchados o vendados, fármacos inflamatorios,  tratamientos fisioterapéuticos de ultrasonido u ortopedia. En casos muy graves hay que recurrir a cirugía (buniotectomía)

 

CALLOSIDADES

Los callos no son más que una capa de la piel endurecida ocasionada por la excesiva presión fricción en un área del pie. Se suelen formar en la parte superior, zonas protuberantes o entre los dedos.

Origen
Los callos son el resultado de:

    • Calzado, calcetines o medias que quedan muy apretado alrededor de los dedos del pie.
    • Presión en los dedos debido a calzado de tacón alto.
    • Zapatos demasiado holgados.
    • Pies con deformidades, torcidos o planos.
    • Caminar regularmente sobre superficies duras.

Incidencias
Las personas con juanetes con frecuencia desarrollan una callosidad en el juanete, debido al roce contra el zapato.

Síntomas
Sueles presentarse un endurecimiento o descamación de la epidermis de pies, palmas de las manos u otras áreas que puedan sufrir fricción o presión, o una formación de almohadillas abultadas en ocasiones dolorosos y sensibles a la presión.

Prueba
Los callos suelen apreciarse claramente a través del tacto, pues las zonas afectadas son duras y abultadas.
Las personas con diabetes son propensas a úlceras e infecciones y deben examinar regularmente sus pies para identificar estos problemas de inmediato, ya que tales lesiones requieren atención médica.

Tratamiento
No revisten gravedad pero suelen ser difíciles de eliminar. El único tratamiento necesario es la eliminación de la presión o fricción sobre la zona afectada y utilizar zapatos más blandos y cómodos para que no se acentúe el problema. Si la piel está excesivamente seca lo recomendable es aplicarse cremas hidrantes. Si se desea se puede utilizar la piedra pómez para desgastar suavemente el callo.

Prevención
Para evitar su aparición pueden utilizarse guantes, almohadillas y parches acojinados. Deben elegirse zapatos cómodos que no aprieten ni rocen los pies.

 

UÑAS ENTERRADAS

Más comúnmente conocidas como uñeros, consisten en una reacción inflamatoria que se produce alrededor de la uña, normalmente la del dedo gordo del pie, causada por la incrustación de los bordes de la uñas.

Origen
Deficiencias a la hora de cortar las uñas.

Incidencias
Curiosamente el porcentaje de presencia de uñeros en la población es el doble en el sexo masculino que en el femenino y esto se relaciona con el trabajo de unos y otros, y también en la atención de estas zonas, más habitual en las mujeres que en los hombres.

Síntomas
Una vez producida la infección suele aparecer una acumulación de pus. El primer síntoma es el dolor que va en aumento si no se trata la infección.

Pruebas
Inicialmente se advierte el dolor de manera pulsátil. Si la infección ya está avanzada es fácilmente visible.

Tratamiento
En casos moderados, los uñeros pueden tratarse sumergiendo la uña afectada en agua caliente durante quince minutos, de dos a cuatro veces al día. Si la infección es más grave debe tratarse con pomada antibiótica tan pronto como se descubra.

Prevención
Mantener limpias y secas las manos y pies, controlar la sudoración excesiva y evitar moderse las uñas son medidas importantes, pero la más relevante es la de cortarse correctamente las uñas. Las uñas deben cortarse rectas para que al crecer no se encarnen en la piel y provoquen una infección.

 

PIE PLANO

El pie plano es una deformidad del pie en la que se pierde la boveda plantar y se altera la huella del pie. En la mayoria de los caso se debe a una laxitud excesiva de los ligamentos del pie.

Origen
Todos los niños hasta alrededor de los cuatro o seis años tiene el pie plano que se considera normal porque sus pies aun no ha evolucionado hacia el de adulto.Si persiste en edad adulta obedece entonces a deformidades congénitas en los huesos del pie, así como enfermedades inflamatorias reumáticas, gota, traumatistos y fracturas, etc.

Incidencias
Como hemos citado anteriormente, hasta los seis años es algo normal. Cuando los pies planos persisten, la mayoría se consideran variaciones del pie normal. La mayoría de los pies son flexibles y un arco aparece cuando la persona se para en los dedos de los pies. Los pies planos inflexibles, rígidos y dolorosos pueden estar asociados con otras afecciones y requieren atención.

Síntomas
Se caracteriza por la ausencia del arco del pie al pararse y inclinación acentuada del talón con respecto a la línea media del cuerpo. En algunas ocasiones puede llegar a causar dolor.

Pruebas
Es fácilmente reconocible. Sin embargo, pueden existir causas subyacentes, por lo que es conveniente acudir  al médico para que realice un diagnóstico.Si se presenta un arco cuando el paciente se para sobre los dedos del pie, entonces el pie plano se llama flexible y no es necesario realizar un tratamiento o evaluación posterior. Si este presenta dolor y no se desarrolla el arco al pararse en los dedos, es necesario tomar radiografías o, si el médico lo recomienda, una resonancia magnética.

Tratamiento
En caso de tratarse de un pie plano flexible bastará con una plantilla ortopédica o simplemente un calzado adaptado para pronadores.Los pies plano rigidos o dolorosos deberán de ser tratados directamente por el médico, quien determinará el tratamiento en función del problema y su gravedad.

Prevención
Son difíciles de prevenir, pero una de iniciativas para reducir en mayor medida las probabilidades de desarrolla este problemas es el uso de un calzado que ajuste bien el pie con un soporte adecuado al arco.

 

PIE CAVO

Consiste en un aumento excesivo del arco del pie. Las cargas se concentran en una menor superficie que un pie normal al dejar de estar en contacto con el suelo zonas que normalmente lo están.

Origen
Las causas pueden ser hereditarias o debidas a enfermedades neurológicas o musculares (poliomielitis, espina bífida o ataxia de Friedrich). También ciertas enfermedades reumáticas pueden evolucionar produciendo un pie cavo.  

Incidencia
En edades tempranas los pies cavos no suelen presentar muchas molestias, ni alterar significativamente la marcha.Con el paso de los años se van haciendo cada vez más rígidos y pueden derivar en problemas como la Metatarsalgia ( dolor en las almohadillas plantares de los dedos al apoyar), Talalgias (dolor en el talón al apoyar) e Hiperqueratosis Plantares (durezas dolorosas en las zonas de mayor apoyo).

Síntomas
Aún cuando se está de pie, el arco de un pie cavo aparece alto. Algunas personas pueden experimentar también una caída del pie, una debilidad de los músculos en el pie y tobillo que da como resultado que se arrastre el pie cuando se da un paso. La caída del pie es usualmente un signo de una condición neurológica subyacente.

Pruebas
El diagnóstico del pie cavo incluye una revisión de la historia familiar del paciente. El cirujano de pie y tobillo examina el pie buscando un arco alto y posibles callosidades, dedos en martillo y dedos en garra. Se evalúa la resistencia muscular del pie, y se observan el patrón al caminar y la coordinación del paciente. Si parece estar presente una condición neurológica, puede examinarse el miembro completo. El cirujano puede también estudiar el patrón de desgaste en los zapatos del paciente. A veces se ordena tomar placas de rayos-X para una evaluación complementaria de la condición. Además, el cirujano puede derivar al paciente a un neurólogo para una completa evaluación neurológica.

Tratamiento
se recurre a almohadillas para reducir la presión en determinadas o a  dispositivos ortopédico que se acomoden al pie.

Prevención
A las personas que presenten pie cavo se las debe evaluar para analizar condiciones ortopédicas o neurológicas subyacentes que pueden estar presentes y el reconocimiento de tales condiciones puede ayudar a prevenir o disminuir los problemas inminentes del arco.

 

FASCITIS PLANTAR

Consiste en un irritación e hinchazón de la fascia plantar. Esta es una banda muy gruesa de tejido que sostiene los huesos de la parte inferior del pie.

Origen
A medida que la persona envejece, la fascia plantar pierde su elasticidad y se convierte más como en una cuerda que no se estira muy bien. La capa de grasa en el talón se hace más delgada y no puede absorber tanto la fuerza generada al caminar. Esta fuerza adicional lesiona la fascia plantar. La lesión en la fascia plantar puede hacer que ésta se hinche, rasgue o forme moretones. Entre algunos factores de riesgo para el desarrollo de esta afección se pueden mencionar:

  • Problemas con el arco del pie (tanto pie plano como pie con arcos altos)
  • Obesidad
  • Atletismo
  • Aumento de peso repentino
  • Tendón de Aquiles (el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al talón) muy tenso.

Incidencias
El paciente típico es un hombre activo con una edad comprendida entre los 40 y 70 años.

Síntomas
El síntoma más común es el dolor en la parte inferior del talón que generalmente es agudo en la mañana y puede mejorar a lo largo del día. Al finalizar el día, el dolor puede ser reemplazado por un dolor sordo que mejora con el descanso.

Pruebas
Se deben realizar exámenes que verifiquen una hinchazón leve, enrojecimiento y sensibilidad en la parte inferior del talón. También pueden tomarse radiografías.

Tratamiento
En casos normales se suele recurrir a medicamentos antiinflamatorios, estiramientos del talón o plantillas para los zapatos.Si reviste mayor gravedad se debe recurrir a férulas de yeso o incluso a cirugía.

Prevención
Mantener una buena flexibilidad alrededor del tobillo, particularmente el tendón de Aquiles y los músculos de la pantorrilla, probablemente es la mejor forma de prevenir la fascitis plantar.

 

TENDINITIS AQUILEA

 

Es la inflamación, irritación e hinchazón del tendón de Aquiles. Éste es el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al talón.

 

Origen
Esta inflamación suele deberse con mayor frecuencia a una sobrecarga o artritis, aunque también puede ser estar asociada a un traumatismo e infección.

 
Incidencia
En personas jóvenes la más común es la tendinitis por sobrecarga, principalmente cuando se practican deportes en los que hay impactos sobre el suelo, ya que al saltar se ejerce mucha fuerza sobre el tendón de Aquiles.La tendinitis derivada de la artritis es más común en personas de mediana edad o ancianos.
 
Síntomas
Los síntomas generalmente incluyen dolor en el talón al caminar o al correr. El tendón usualmente duele al tacto y la piel que lo cubre puede estar hinchada y caliente.
 
Tratamiento
Normalmente se recurre a hielo, antiinflamatorios, reposo y fisioterapia. En algunas ocasiones se llega a utilizar yeso o un dispositivo ortopédico para inmovilizar el talón. Solamente en situaciones más graves se recurre a la cirugía para extirpar el tejido inflamado y las áreas anormales del tendón.
 
Prevención
Se aconseja trabajar la fuerza y la flexibilidad de los músculos de la pantorrilla. Un tendón de Aquiles débil o tenso hará más propenso el desarrollo de tendinitis.

 

 

ESPOLONES EN EL TALÓN

“Consisten en una prominencia ósea sobre la región plantar del talón y el hueso calcáneo que puede estar asociada al dolor y la sensibilidad localizada a ese nivel “
(Dr.Roberto Armando Bistel González).

Origen
Su aparición puede deberse a agentes infecciosos, exceso de uso funcional del pie o anormalidades en los huesos. También puede derivarse de factores hereditarios.

Incidencias
Puede darse en ambos sexos, aunque es más común su aparición en mujeres y personas obesas, regularmente después de los 40.

Síntomas
En la mayoría de los casos se percibe un dolor que se intensifica a la palpación y acompañado en ocasiones de una ligera hinchazón.

Pruebas
La mayoría de las veces es suficiente el examen clínico, que puede acompañarse en algunos casos con radiografías y ultrasonido. Es importante subrayar que en ocasiones en la radiografía no se observa el espolón.

Tratamiento
Normalmente se recomienda reposo, antiinflamatorios, analgésicos vía oral, aplicación de pomadas o incluso fisioterapia. En casos graves se puede llegar a recurrir a la cirugía.

Prevención
Es aconsejable el uso de calzado con tacones de media altura, preferiblemente de goma, y de plantillas almohadilladas de goma, así como la reducción de estancias de pie innecesariamente prolongadas y el exceso de peso corporal.

 

SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Consiste en el atrapamiento del nervio tibial a su paso por la corredera anatómica denominada tunel tarsal en la cara interna del tobillo

Origen
Está causado por múltiples factores como la pronación del talón (talón caído), alteraciones postraumáticas del tobillo, enfermedades reumáticas o cualquier patología que provoque la inflamación del nervio tibial a ese nivel o la disminución del estrechamiento del espacio delimitado por el túnel del tarso.

Incidencias
Suele afectar principalmente a aquellas personas que presentan pies planos, dado que la inclinación hacia fuera del talón puede producir tensión y compresión en el nervio. También las personas con sobrepeso son propensan a experimentar presión sobre el nervio tibial posterior.

Síntomas
Generalmente los síntomas son percibidos en el interior del tobillo y/o en la planta del pie. En algunas personas los síntomas pueden ser aislados y presentarse solamente en un lugar. En otras, se pueden extender al talón, al arco, a los dedos e incluso a la pantorrilla. Estos síntomas son:

    • Hormigueo, ardor o una sensación similar a un choque eléctrico.
    • Entumecimiento
    • Dolor, incluso dolor punzante.

Pruebas
El médico de pie y tobillo examina el pie para llegar a un diagnóstico y determinar se existe pérdida de sensibilidad. En caso de que se sospeche la existencia de un bulto se recomienda la resonancia magnética o estudios especiales para evaluar problemas de nervios.

Tratamiento
Se suele recomendar reposo, hielo, medicación vía oral, fisioterapia, terapia de inyección, calzado adecuado y en casos más graves ortopedia e incluso cirugía.

Prevención
Principalmente se recomienda el uso de un calzado adecuado atendiendo a las necesidades de cada pie. Si se posee un pie plano se aconseja el uso de órtesis para reducir la presión sobre el pie.

 

SESAMOIDITIS

Consiste en una inflamación crónica de los huesos sesamoideos y de los tendones involucrados en estos huesos.

Origen
Esta causada por una amyor presión en los huesos sesamoideos.

Incidencias
Esta enfermedad es especialmente frecuente en atletas (corredores) y bailarinas, ya que estos al estar mucho tiempo de “puntillas” sobrecargan excesivamentela cabeza de los metatarsianos y consecuentemente los sesamoideos, pudiendo inflamar la bolsa que existe por debajo de estos o la envoltura del tendón flexor del 1º dedo que viaja entre los dos sesamoideos.

Síntomas
Se produce dolor justo por debajo de la cabeza del 1º metatarsiano que aumenta al presionar dicha zona y al caminar o mantenerse de pie.

Pruebas
Se suele recurrir a radiografías o, en algunos casos en los que éstas no muestran suficientes detalles del hueso pequeño, a escáner óseo del pie. Esta última prueba determina la mineralización del hueso. Otras veces se requiere una tomografía computarizada o una resonancia magnetica.

Tratamiento
Normalmente estas fracturas se tratan con descanso y rehabilitación. En algunos casos hay que recurrir a la inmovilización por medio de férulas de yeso, a fisioterapia o medicamentos antiiflamatorios. En los casos más graves se recurre a la cirugía.

Prevención
Se puede prevenir evitando actividades de alto impacto y utilizando dispositivos ortotésicos hechos a medida, que se acomodan en el zapato, con la finalidad de equilibrar la presión que se aplica en la bola del pie .

 

TENDINITIS ROTULIANA

El tendón rotuliano es el tendón que une la rotula con la tibia, se encuentra en la cara anterior de la rodilla justo por debajo de la rotula. Interviene en los movimientos de extensión de la rodilla. Con ciertas actividades que implican sobreesfuerzos repetidos y pequeños traumatismos el tendón se puede inflamar y producir dolor

Origen
La sobrecarga del tendón asi como los traumatismos repetidos.

Incidencias
Suele ser más frecuentes en deportistas, aunque cualquier persona puede padecer esta enfermedad.

Tratamiento
Suele mejorar con reposo, antiinflamatorios y frio aplicado localmente. Seguido de ejercicios de rehabilitación de la musculatura de la cara anterior del muslo (cuádriceps). Si con las medidas anteriores no se obtiene mejoría se puede infiltrar con un corticoide. La cirugía es necesaria en muy contadas ocasiones.

Prevención
Puede prevenirse al:

      •  Evitar actividades y deportes que presionen repetidamente las rótulas

      •  Aumentar de forma gradual la frecuencia y la intensidad de los ejercicios

      •  Realizar ejercicios de estiramiento y de fortalecimiento muscular de los cuádriceps con regularidad

 

 

CONDROMALACIA ROTULIANA

Es el reblandecimiento y degeneración del tejido (cartílago) que se encuentra por debajo de la rótula.

Origen
Suele derivarse de un sobrecarga excesiva.

Incidencias

    • Cuando se presenta en adultos y jóvenes está relacionado con sobrecarga, lesión o demasiada fuerza sobre la rodilla y es más común en las mujeres.
    • Muchas personas jóvenes tienen un ligero problema con la posición de la rótula.
    • En personas de avanzada edad puede presentarse como un signo de artritis de la rótula.
    • Aquellas personas que previamente hayan sufrido una dislocación, una fractura u otra lesión en la rótula pueden tener más probabilidades de padecer condromalacia.

Síntomas
La sintomatología más común es:

    • Sensación de rozamiento o fricción cuando se extiende la rodilla
    • Dolor de rodilla en la parte frontal que empeora después de estar sentado durante un tiempo prolongado
    • Dolor de rodilla que empeora al subir escalas o al levantarse de una silla
    • Sensibilidad en la rodilla

Pruebas
Suele estar levemente hinchada y es posible que la rótula no se encuentre perfectamente alineada con el fémur. Si se endereza la rodilla, puede experimentarse una sensación de rozamiento debajo de la rotula. Presionar ésta cuando la rodilla está estirada puede resultar doloroso. El muy común recurrir a radiografías o rayos X especiales.

Tratamiento
Normalmente se aconseja reposo, medicamentos antiinflamatorios y fisioterapia. Se recomienda evitar actividades que incrementen el dolor de rodilla

Prevención
Evitar traumatismos o esfuerzos anormales en la rodilla. Los músculos de la pierna se deben mantener fuertes y flexibles, especialmente el cuádriceps y los tendones de la corva.

 

 

REFERENCIAS

 

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