¿CAFÉ O TÉ?
Tanto el café como el té se caracterizan por ser bebidas que contienen sustancias excitantes para el sistema nervioso central. La sustancia en sí es la misma. La diferencia entre ambas bebidas es la proporción que cada una posee de dichas sustancias.
Aunque una hoja de té contiene más teina que una igual proporción de café, lo cierto es que para preparar un té hace falta menos cantidad. Esa es la razón por la cual tiene entre la mitad y la tercera parte de sustancias activas excitantes que una taza de café.
Además, durante el proceso de fermentación el té va aumentando su contenido en teína hasta que llega a un máximo para luego descender si se produce una postfermentación. Esto hace que el té verde tenga muy poco contenido en cafeína.
Para que os hagáis una idea, una taza de café contiene entre 60 y 120 mg de cafeína, una de té negro entre 25 y 100 mg, y una de té verde tan solo 10 o 15 mg. Es decir, una taza de té verde es unas ocho veces menos excitante que una de café.

La sensibilidad de cada persona ante los efectos de la cafeína no es siempre igual. Algunas personas pueden beber varias tazas de café, té o gaseosas en el lapso de un hora y no sentir ningún efecto, mientras que otras pueden presentar efectos estimulantes después de una sola taza.
El café contiene cantidades sustanciales de magnesio de otras sustancias que pueden ayudar al organismoo a regular el metabolismo del azúcar y a prevenir diabetes. Quienes toman mucho café, un promedio de al menos cuatro tazas al día, son menos propensos a desarollar diabetes, de acuerdo a varias trabajos publicados en el último año. Aun así, no se considera prematuro el aumentar el consumo de café para lograr ese beneficio.
Lo que no logró probarse en estos estudios es que el té sea protector contra la diabetes, pero algunos trabajos sugieren que el té verde puede reducir la resistencia a la insulina, lo cual puede ayudar a atacar a la diabetes tipo II.
REFERENCIAS